viernes, 20 de junio de 2008


Un minuto en el cielo es una eternidad.
Mira las nubes rosadas!
Están avergonzadas de que amanezca y se ruborizan.
Mira el pájaro que surca el cielo.
Después se estrella pero eso no mires.
Mira los chicos que corren por el parque.
Como se ríen, juegan, cantan.
Después crecen pero eso no mires.
Mira el agua que cae del cielo, te moja la cara.
Abajo se inunda, se acumula agua, pero eso no mires.
Mirala a ella si queres.
Esta bien, yo no miro.
Tocala a ella si queres.
Esta bien, yo no miro.
Pero no llores, que no puedo no mirar.
Pero no grites, porque escucho y te miro.
Reite allá, yo no te miro pero sonrío.
Anda, salta, yo desde acá te aliento.
El sol entre las nubes, mira mira.

Las zonas abstractas de tu cabeza.
Me prendo un prendedor de tu cabeza.
Me robo un arlequín del festín y me pongo a bailar sola por la calle.

Pasa el chico bajo la lluvia que tararea.
Los dos vamos medio corriendo porque nos mojamos.
Y yo me río, no puedo evitar reírme, de su tarareo.
Así, con poco disimulo ya.
Y él también se ríe.

Las muñecas bajo la cama toman el té.
Ya no me invitan a sus reuniones.
Estoy deprimida.
Le cuento al oso panda y a él no le importa.
Le pego una cachetada.
Su textura de peluche que roza mi piel pronto me enternece.
Le pido disculpas con los ojos borrosos.
Creo que me disculpa, o ya me disculpara.
Abajo las muñecas seguro nos escuchan.
Y se burlan de nuestro melodrama amoroso.
Con las uñas bien pintadas toman el té a las cinco.
Hablan de sus maridos que están trabajando.
Las tacitas de cuatro centímetros chocan entre sí.
Están brindando quién sabe porque.
Celebran algo.
Me harté.
Interrumpo la reunión irrespetuosa.
Ante sus indiferentes rostros destrozo su merienda.
El oso panda me mira asombrado pero no dice una palabra.
Recojo todo avergonzada y lo meto en una caja.
A ver si se callan, putas malcriadas.














Como que vos dijiste y yo no escuche? Que yo no que...??
A ver a ver, vamos otra vez....
El teléfono sonaba, sí, me acuerdo, los semáforos tenían luces de todos los colores, sí, violetas, fucsias, azules, naranjas... ¿ah no? ¿y con que fundamento me lo negas tan serio?
Uy no sé, me maree, colapse, me estallo el cerebro.
La señora grita que no puede estar tan caro el kilo de tomates. Sí, lo agarro para el lado de los tomates otra vez.
Inflación, superinflación, estanflación (estancado y con inflación!)
Yo surcaba el océano en un barco de papel que construiste vos. ¿no eras vos? Uy ya ni me acuerdo. Tengo una saturación de imágenes que se me vienen encima así como un tornado de brillantina, que después se me mete en los ojos y no puedo ver, y me arden, y lloro.
¿cuándo fue la última vez que lloraste? No tengo idea de porque yo no estaría ahí para abrazarte...
-o sí, pero no se justifica ninguna de esas cosas que se te cruzan por la cabeza-
De verdad que el semáforo no tenía luces violetas? Hubiera jurado que lo vi, bueno, jurado... Asegurado... Bueno, asegurado... Opinado, algo. Igual es una manía tuya contradecirme todo, como un juego. ¿jugamos al TEG? ¿Me enseñas? Ah, no cierto, eso tampoco lo hable con vos, que mal vamos! Hay una canción que es igual a vos, y un cuento, y un color, y un oso del estante lleno de polvo. Bueno, no.
Mira cuantas cosas aplastadas hay bajo la almohada. ¿te fijaste? Quizás todavía se puede reciclar alguna y colaborar con el cuidado del planeta, en el tacho rojo van los sueños rotos, en el verde las utopías de viajes por estrellas, en el amarillo el desamor. Voy a ir a revolver tu basura, así sé algo más de vos.

Y vos hablas blablabla blablabla blabla , viste que siempre te escucho?
Mira, paso una estrella fugaz, pedile un deseo!



2 comentarios:

ºmar dijo...

jeje, gracias por los piropos che, pero es un fragmentito de una Canción de Andrelo. Jugando con fuego se llama, bajala que va como piña. Igual, hay cosas que si escribí. Un abrazo grande che!!!
no pude salir del asombro de los colores de tu blog.

No se si te diste cuenta, pero las dos somos Maru, como puede ser?

K209 dijo...

Sabes qué creo, las muñecas ultimamente están conspirando contra algo: las mías se reúnen bajo la cama y no toman tés, sino que hablan de cosas extrañas, por lo bajo, para que no las pueda oír, pero el otro día logré escuchar algo: decían que se habían cansado de ser eso, simples muñecas.