martes, 30 de agosto de 2011
en un silencio
A veces creo que más hablamos queriendo explicarnos y menos nos entendemos.
Pienso si convendría sólo cerrar los ojos y pensar positivamente en la otra persona.
(Te quiero, te quiero, quiero que estés bien)
y esperar a que de alguna forma esa energía positiva llegué
o hacer fuerza, concentrarse antes de dormir, para encontrarte en el espacio celeste de los sueños.
viernes, 26 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
quizás, quizás, quizás.
Pienso, me repienso, me reinvento o me quedo. Me pregunto si escaparme a alguna parte o inventarme otro sombrero antes de que mi cabeza toque el techo, antes de tocar el cielo raso con las manos, antes de que hoy ya sea antes y se me sequen los papeles que colgué en la soga de la ropa esta mañana. Pienso si esconderme, perderme un poco entre los árboles a la hora de la siesta así duermen tranquilos, así duermen. Porque mi tumulto alborota el bulto que esconden bajo la alfombra, mi caos perturba un poco el paisaje del cuadro que pintaron con los pies, yo sé, desarmo rápido todos los espejos, desequilibro a las bailarinas y desconcentro a las agujas del reloj que me miran fijo mientras juego con los dedos a tocar el piano en tu espalda. Recobro un poco lo que dejo, me sostengo antes de caerme, me agarro del borde de la mesa, me duele la cabeza pero disimulo, tengo el cráneo duro, tengo muchos argumentos a favor y en contra de todo al mismo tiempo. Después, una luz matinal, unas calles que se llueven a sí mismas, ella más hermosa que nunca y yo riendo sola mientras juego a la rayuela por avenida de mayo el día más frío del año. Nunca me creas cuando escupo cataratas de versos que no riman, nunca me creas si escribo en prosa, sin métrica ni cuidado por las formas, sin motivo ni estado de coma. Poesía carroñera, busca hacerme perder, busca perderme para que me encuentre laberínticamente sola y después tenga que abrir la puertita del delirio y encontrarte del otro lado tan gentil y educado con el traje mal lavado y la sonrisa torcida, los brazos abiertos el pecho caliente la espuma de tu boca ardiente y los dedos que me buscan y me encuentran cuando quieren, me encuentran tan segura de abrir mis puertitas, mis pedacitos de mi que se juntan y arman festín y no me invitan. Crece algo y planto semillas, echo raíces para cultivarte en mi, cultivarnos un nosotros digno de dos soledades mayúsculas, dos potencias que se saludan y acompañan un rato. Es que siempre pensé debe ser alguien lo suficiente-mente grande de mente y espíritu para contenerme y arroparme y quizás lo seas.
Siempre que te pregunto que cuando, cómo y donde, tu solo me respondes
QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS…. papapaparapapaaaa paraaaa para paa pa paaaa....
Pienso si explicarte o dar por sobre entendido que no soy la que escribo, que no soy yo la que enhebra verbos para construir torres que después trepar. Pienso después que no tengo ganas de explicarlo todo entonces dejo libradas al azar algunas cuestiones. La Ale no come y nadie la entiende, nadie comprende que tiene cosas más importantes que hacer, más trascendentes. Solitarios poetas incomprendidos. Vino tinto y tinta china. No soy yo la que dice esas cosas horribles, no soy yo la que habla de la amiga negra atrás de la puerta, no soy yo la que mezcla historias y arma una ensalada de frutas digna de chef. Es la otra. La que me espía atrás de la puerta y saca sus propias conclusiones sobre mi, a veces malas a veces buenas. Es esa loca que fuma en el espejo y se guiña el ojo y arma un juego adentro de una copa de vidrio en el que todos tienen cartas pero ninguno sabe jugar. Ella me observa, se viste de blanco y negro, se viste de etiqueta, posa elegante en todas las fotos aunque sale siempre fuera de foco y esta siempre fuera de época. A veces desayunamos juntas y yo la dejo respirar el humo que sale de mi té, ella pronto se emborracha con el vapor que baila en el aire.
No quiero escribir cosas viejas
parole parole
quiero un perro bilingue
que me saqué a pasear
y me dé de comer
ya no quiero perder tiempo en
esas cosas que soliamos
esas cosas que
esas cosas ¿viste?
tengo los dedos fríos
el alma se me fue
(en realidad me di cuenta que no había alma
que era puro chamullo de Platón
que en realidad hubiera querido ser estrella de rock)
todos quieren
decir algo
ALGO
nuevo
lo nuevo es no decir nada
lo nuevo es lo que nunca se te va a ocurrir
porque tu cabecita esta impregnada
de todo lo pasado pisado quemado sarandeado
hasta sacar de allí
pendejo, flaquita, miss argentina dosmildiez
ya está
ya paso de moda
ahora cambiate el antifaz
y ponete a inventar
un nuevo hit.
parole parole
quiero un perro bilingue
que me saqué a pasear
y me dé de comer
ya no quiero perder tiempo en
esas cosas que soliamos
esas cosas que
esas cosas ¿viste?
tengo los dedos fríos
el alma se me fue
(en realidad me di cuenta que no había alma
que era puro chamullo de Platón
que en realidad hubiera querido ser estrella de rock)
todos quieren
decir algo
ALGO
nuevo
lo nuevo es no decir nada
lo nuevo es lo que nunca se te va a ocurrir
porque tu cabecita esta impregnada
de todo lo pasado pisado quemado sarandeado
hasta sacar de allí
pendejo, flaquita, miss argentina dosmildiez
ya está
ya paso de moda
ahora cambiate el antifaz
y ponete a inventar
un nuevo hit.
domingo, 14 de agosto de 2011
Lady Lazarus, Sylvia Plath.
Lo logré otra vez,
Me las arreglo —
Una vez cada diez años.
Especie de fantasmal milagro, mi piel
Brillante como una pantalla nazi,
Mi diestro pie
Es un pisapapel,
Mi rostro un fino lienzo
Judío y sin rasgos.
Descascara la envoltura
Oh, mi enemigo,
¿Aterro acaso? —
¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?
El apestoso aliento
Se desvanecerá en un día.
Pronto, muy pronto, la carne
Que la tumba devoró
Se sentirá bien en mí
Y yo una mujer que sonríe.
Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.
Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.
Qué millón de filamentos.
La multitud mascando maní se agolpa
Para verlos.
Cómo me desenvuelven la mano, el pie —
El gran desnudamiento.
Damas y caballeros.
Estas son mis manos
Mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo.
Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez.
Fue un accidente.
La segunda vez pretendí
Superarme y no regresar jamás.
Oscilé callada.
Como una concha marina.
Tenían que llamar y llamar
Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/
Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago para sentirme hasta las heces.
Lo ejecuto para sentirlo real.
Podemos decir que poseo el don.
Es bastante fácil hacerlo en una celda.
Muy fácil hacerlo y no perder las formas.
Es el mismo
Retorno teatral a pleno día
Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal
Y divertido:
“Milagro!”
Que me liquida.
Luego una carga a fondo
Para ojear mis cicatrices, y otra
Para escucharme el corazón –
De verdad sigue latiendo.
Y hay otra y otra arremetida grande
Por una palabra, por tocar
O por un poquito de sangre
O por unos cabellos o por mi ropa.
Bien, bien, está bien Herr Doktor.
Bien. Herr Enemigo.
Yo soy vuestra obra maestra,
Su pieza de valor,
La bebé de oro puro
Que se disuelve con un chillido.
Me doy vuelta y ardo.
No creas que no valoro tu gran cuidado.
Ceniza, ceniza —
Ustedes atizan, remueven.
Carne, hueso, nada queda 00
Una barra de jabón,
Una alianza de bodas.
Un empaste de oro.
Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.
Desde las cenizas me levanto
Con mi cabello rojo
Y devoro hombres como el aire.Sylvia Plath.
martes, 9 de agosto de 2011
abismos
Sube un vértigo
me mareo
veo negro
creo, que oscilo en desmayar
vértigo, abismo
pero voy a saltar igual
voy a dar un paso más
confianza se llama
saber
que te van a agarrar
justo antes de estrellarte
contra el piso.
Algo así sos.
(Un colchón inflable de bombero
en medio del incendio.)
Eso que me hace saltar tranquila abismos.
(siempre en medio del caos).
miércoles, 3 de agosto de 2011
Carismático
Vos sólo miras tu ombligo, tu ombligo, tu ombligo. Te veo y veo tu cara en el espejo. Te veo y sólo veo tu ombligo, tu ombligo, tu ombligo. Costo tiempo y esfuerzo verte de lejos para verte disfrazado de vos mismo. Entender que era puro verso tanto esmero en la dialéctica para no decir nada trascendente. Para jugar con lo que casi nos dijimos, con lo que casi, pero nunca. Lo que casi fuimos. Pero no. Tu ombligo. Vos con vos y tus juegos como ruletas rusas a ver quién cae. A ver quién apuesta el corazón. Largas rondas de jugarse la vida sentimental sobre el tablero, de destriparse sobre la mesa, abrir el pecho, y después quedarse solo en medianoche a limpiar tamaño enchastre rojo. Admito, me gustan los que se muestran carismáticos, pero después es puro flash, luz de neón, brillo y vestuario extravagante. Es vos allá y yo acá y que parezcas lejos y entonces te envuelva un aire que parece distinto. Puro humo, truco, mago. Ingenuidad de verte cuál divinidad sobre la tierra. Reencarnación. Mistificación. Aura. Religiosidad. Tu foto como estampita. Amor como desearte/rezarte, sofocarnos con promesas. Amor en el altar, tan cerca del Señor. Divinidad, religiosidad, fanatismo, obsesión. Sí, amor.
Después ver puro egocentrismo. Una figura que emerge entre todas y quiere mostrarse todo el tiempo diferente y particular. Adoración. Tender hilos para atar gente. Discursos que te hablan en primera persona pero dirigidos al plural. Manipulación.
Cortar. No creo más en vos. Ni en vos ni en tu ombligo. Vos con todos tus vos, con todas tus mascaras y modos. Puro orgullo, verborragia de infante, capricho. Llanto, llanto, risa. No doy más vueltas en tu calesita emocional.
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