sábado, 18 de febrero de 2012

Menú del día


Estaba pensando
merendarnos en el almuerzo
cocinarnos a fuego lento
quemarnos de a poco
y comernos
con aliento a mermelada
del desayuno
con gusto a nube
besarnos la espalda
y volver a dormirnos
enredándonos
hasta ya no saber
quiénes somos
confundirnos
las pieles.

jueves, 16 de febrero de 2012

dadA

Dadadadadadadadadadadadadadadad
DadadadadaDADADADADADADA
DADAdadadadaddadadaddadaddadd
AaáádddddddadddddddaaadddDADA
ADADADADAAAAaaadddDDDDD
dadadAAAADDDaáaaAddDddaAAA
aaaaddaadaDDDDDaaaaddadadadada
aaaDDDDDaaaDDDDDaaáaDDDDD
aaaaaaAAAAAaaAAAAAAAAAAA
AAAAAADDDDDDDDDDDDDDD
DDDAAAaaadddadadadddáddadadad
dadaaaaaáááaDDDDdddaaaaaaaaaddd
AdddaaaAAAAAdddadadadadddAAa
DDdddadadadadadaddDDDDdadadaa
AdaddádadaádadádddDDDddaddadad
aaaAAAAAAaaAaaaaaAAddádadada
(Dadá es Arte)

Serafín


Mujeres con celofán
mujeres sin celofán
mujeres con Serafín
¡ay cuantas mujeres Serafín!
y yo sin alquitrán
y yo con esta caripela
y yo con esta carencia
impotencia
y yo sin mi
ay
Serafín
Serafín
será por fin presidiario
así podré delinquir
acompañado.

Dale vení
cantame un rato más
Serafín sin celofán.
Un papel de regalo
de puntitos blancos
sobre azul
envuelve lo que hoy te doy.
Un moño rojo
en mi cabeza
te regalo lo que me queda
lo que quedo
del terremoto
una moto
terrenal
te paso a buscar
antes de la noche
de que la luna te recorra
los lunares y haga con ellos
nuevas constelaciones
antes que
este antes ya sea tarde
y sea después.
Después de que.
Después de todo.
Después de todo
esto de algún modo
debe terminar.

(Serafín
dime por fin
si has de llorar
por mi
así pondré
los baldes
en el jardín
de mis pies.)

Te ves chiquito
tito-tito
y me da más ganas
de acurrucarte
hacerte más chiquito
tito-tito
y guardarte en mi bolsillo
con un silloncito
para que no te canses.

Te acuno en mis manos
con un dedo te recorro todo el cuerpo
con un dedo te aplasto
te suelto en mi mano
y te perdes
te dejo caminar
por la pradera de mis pies
queres trepar
al Aconcagua de mis piernas
pero pronto caes
te recojo
con cuidado
con dos dedos
te agarro de los hombros
y levanto
te apoyo
en mi antebrazo
te dejo ahí sentado un rato
miras el mundo
que enorme
se asoma
detrás de mi
bordeas la playa de mi piel
tenes miedo caer
al agua pato
en mis labios temes
que me distraiga
y te coma
y te trague
y te pierdas para siempre en mi
pero no
no me distraigo
te sostengo largo rato
me gusta verte
correr centímetros
me gusta verte
dormir acurrucado
en la uña más chiquita
del dedo de mi pie.



martes, 7 de febrero de 2012

Simone





Nací a las cuatro de la mañana el 9 de enero de 1908, en un cuarto con muebles pintados de blanco que daba sobre el Bulevar Raspail. En las fotos de familia tomadas el verano siguiente veo a unas jóvenes señoras con vestidos largos, con sombreros empenachados de plumas de avestruz, señores con ranchos de paja y panamás que le sonríen a un bebé: son mis padres, mi abuelo, tíos, tías y soy yo. Mi padre tenía treinta años, mi madre veintiuno, y yo era la primogénita. Doy vuelta una página del álbum; mamá tiene entre sus brazos un bebé que no soy yo; llevo una falda tableada, una boina, tengo dos años y medio y mi hermana acaba de nacer. Sentí celos, según parece, pero durante poco tiempo. Por lejos que me remonte en el tiempo encuentro el orgullo de ser la mayor: la primera. Disfrazada de Caperucita Roja, llevando en mi cesta una torta y un tarro de manteca me sentía más interesante que un lactante clavado en su cuna. Tenía una hermanita: ese bebito no me tenía.

Simone de Beauvoir, Memorias de una joven formal.