miércoles, 23 de septiembre de 2009

¡Muerte a Cenicienta!


Grrrr. Es lo que me sale decir. La palabra más justa aunque no sea palabra. Leo un rato, por curiosidad y pienso “que prototipo de mujer más trillada”. Ojala nunca sea así. Nunca, nunca, nunca, never. 365 días para conseguirme una vida mejor. Puufff. Es tan obvio el peso de la sociedad, de las costumbres, del rol de la mujer impuesto, que diría que me empalaga. Me empalaga Cenicienta, sí ¡me empalaga tu zapato de cristal y tu príncipe perfecto! ¿Es que nos quieren meter de chicas lo que tenemos que querer? Lavado de cerebros. Organizarnos en los núcleos-familias para el mejor funcionamiento de la sociedad. ¡Fracasado por no cooperar con el orden establecido! ¡Sí vos! Que te salís del prototipo y no cumplís las normas según tu edad y sexo. Vos, sentite mal y preocupate por amoldarte a la masa del resto, a imitar su molde si no lo aprendiste bien.



La parte 2 de este texto dice:
Que terca soy.

Parte 3.
Teléfono.
“No te ofendas con lo que voy a decirte pero deberías...”
Mi orgullo hace interferencia en el teléfono y no termino de escuchar la frase. No me gustan tus gustos, tus etiquetas, tus trajes de sastre.

Si busco con urgencia cambios es porque la monotonía hace al hábito y el hábito al monje y odio las iglesias.





“Estamos para cosas más importantes”.

martes, 22 de septiembre de 2009

caramelos los días


Escaso ritual, morada de piel, llevarnos de luna de miel al espacio. Pensé, no antes de las tres, cuando creí extrañarte. Pero no sé, olvidé mi diccionario, y no sé si eso era eso o era ganas de otro bocado, así que por las dudas pedí la cuenta y fui a comprar un cuarto de helado. La resaca de ganas de helado de limón.


Te miento porque es mi profesión, no es personal, ni nada de eso, es pasatiempo para los días de lluvia o de mucho sol. Ganamos tanto cuando damos hecho perderlo todo y todo lo que llega es regalo como un cumpleaños cada día. Ojala todos los días fueran caramelos como cuando me los regalas por deporte en todos sus colores y los tiras al aire y atajo sin mirar intentando adivinar el color.


Nos mutamos uno al otro sin darnos cuenta y volvemos a nosotros antes de despertar. Y después, cuando desayunamos, nos salta sin querer una mueca extraña y ajena y nos sonrojamos aunque no entendemos bien.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Violencia Rivas


Tacho. Re-comienzo. Si lo cuento muere en formato de texto y ya no será arena en mis manos.

Lamparitas dentro de botellas me voy acostumbrando a la idea de soltarlo todo y hasta empieza a gustarme.

Me fui acomodando al tono violáceo del correr de días en aquel estado mental construido a partir de películas 35mm. Era menester romper mis propios lazos, dejar de arrastrar los costados muertos de mi, células en descomposición.

Me dijo que quería ser madre. Sacar de su ser aquel otro ser carne de su carne. Y después se paro en seco enojadísima para decir que ella no quería tener hijos. ¿Qué era todo aquello de la familia y utopías femeninas? ¿De donde había salido? Es que a veces se olvida y esta deseando lo que hay que desear, y de pronto se acuerda y se enoja; y ella tiene sus propios deseos, sus ambiciones más íntimas, y su vuelo está por arriba de las calles de Palermo que caminamos mientras hablamos de como se utiliza y como se debería utilizar el término libertad.

Me voy a llevar de luna de miel.