
Derroche de amaneceres sin río.
Que insistencia la mía en querer meterte en todos mis planes, proyecciones, paseos imaginarios.
Que insistencia en confundirte con todas las caras, verte en todas la miradas, en todas la manos, las anatomías.
Cambié mil veces las teorías, las canciones, los colores. Ciclotimice diez veces más desde la última vez que te conté. Escuché un consejo, lo agradecí, añoré, me dije fervorosamente que me atendría al riguroso cumplimiento y cuando me olvidé de olvidarte me encontré haciendo todo lo exactamente contrario a lo que debía hacer. Y encima admitirme descaradamente, inescrupulosamente que no me arrepiento. Y no... no tengo porque. Al fin y al cabo es lo que quería y siempre tengo la última palabra. Y hay otros consejos opuestos que flotan. Tampoco los cumplo -todavía-. Sí, perdón, es que tengo mi tiempo, mis recetas, mis filosofías. Y está Nietzsche, y está Cortázar, y está García Márquez, y está Boecio con su rueda, Platón con sus alegorías, todos sobre la repisa lanzan chispas al aire. Y yo, que sé yo, capto un poco de todo, un poco de allá, otro poco de acá, todo de vos. Sí, no sé porque, es sin querer, así surgió y no me esforcé en evitarlo. Ya te lo dije hoy, sería una lástima abstener el impulso cuando me surge tan espontáneamente querer quererte. Y me dije eso de aprender a querer sin pedir nada a cambio, sin esperar nada. Porque nadie me obligo a nada, porque nadie prometió nada y no tengo que reprochar. Y sin embargo las teorías son aleatorias por supuesto, por eso después me quejo, por eso después, después y después. No te das una idea de lo que vales. Fallido. Corrijo. No te das una idea de lo que te quiero.
Que insistencia la mía en querer meterte en todos mis planes, proyecciones, paseos imaginarios.
Que insistencia en confundirte con todas las caras, verte en todas la miradas, en todas la manos, las anatomías.
Cambié mil veces las teorías, las canciones, los colores. Ciclotimice diez veces más desde la última vez que te conté. Escuché un consejo, lo agradecí, añoré, me dije fervorosamente que me atendría al riguroso cumplimiento y cuando me olvidé de olvidarte me encontré haciendo todo lo exactamente contrario a lo que debía hacer. Y encima admitirme descaradamente, inescrupulosamente que no me arrepiento. Y no... no tengo porque. Al fin y al cabo es lo que quería y siempre tengo la última palabra. Y hay otros consejos opuestos que flotan. Tampoco los cumplo -todavía-. Sí, perdón, es que tengo mi tiempo, mis recetas, mis filosofías. Y está Nietzsche, y está Cortázar, y está García Márquez, y está Boecio con su rueda, Platón con sus alegorías, todos sobre la repisa lanzan chispas al aire. Y yo, que sé yo, capto un poco de todo, un poco de allá, otro poco de acá, todo de vos. Sí, no sé porque, es sin querer, así surgió y no me esforcé en evitarlo. Ya te lo dije hoy, sería una lástima abstener el impulso cuando me surge tan espontáneamente querer quererte. Y me dije eso de aprender a querer sin pedir nada a cambio, sin esperar nada. Porque nadie me obligo a nada, porque nadie prometió nada y no tengo que reprochar. Y sin embargo las teorías son aleatorias por supuesto, por eso después me quejo, por eso después, después y después. No te das una idea de lo que vales. Fallido. Corrijo. No te das una idea de lo que te quiero.
3 comentarios:
dicen que no hay que dar por perdida una causa, pero cuando ya no la hay no hay por que luchar, ni siquiera pensar en remediar.
idelizar nuestras aventuras en la imaginacion es satisfactorio, pero querer que estas pasen es algo bochornoso, pues si estas con ganas de ellas habra que encontrar la forma adecuada para lograrlas, solo pro el capricho, pero dejar ir las fantasias U_u hay veces que los placeres de la vida son mas sencillos y baratos.
blah blah blah
saludos^^
besos
por que el nuevo blog?
hola ! tienes espanola ?
yo hablar un poco espanol.
Okey,
Mi madre tambien comprende un poco espanol, si yo necesito ayudo.
Vivo en Suecia .
Hablamos :)
Me llamo Maja , tengo 15 anos(:
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