lunes, 2 de mayo de 2011

crónicas desde el caos


Destruimos todo,
reconstruimos,
nos gusta ver
como todo se viene abajo
nos gusta ver los rostros pálidos
y perplejos
del orden.

Rompemos la mano de mármol,
las estatuas de los próceres,
no queremos
que nos enseñen la moral
la moral de los conventos y las instituciones
la moral violadora de menores
la moral represora
la moral vestida de saco y corbata
la moral con sotana
la moral divina
la santísima moral castradora.


Abrir una brecha, ir por la grieta,
gritar más fuerte,
gemir, aullar,
hacemos ruido, y a veces silencio
porque estamos velando
lo que fuimos y ya nunca seremos,
un lugar común del que nos escapamos.

Nunca dije que quisiera el camino fácil,
prefiero perderme un poco, ir en zigzag
juntando cosas valiosas
que llegar rápido y vacía.

Cae una fina copa de cristal
y lamemos el vino del piso,
no nos importa quedar como locos
nos aburrimos de andar disimulando
nuestro inconformismo,
nos aburrimos de
tanta humanidad.

2 comentarios:

Darío dijo...

Es un poema algo salvaje y con un lenguaje descarnado. Es como caminar en la cuerda.

madrenaturaleza dijo...

muy heavy la foto.

a veces parece que fueras a los tropezones, apurada por decir lo que TENÉS que decir.

eso me cabe