Yo no sé como trastocare a tus jambrerios, que me dan volteretas en el airospisio. Es que cuando surticamos los manojos de faloscopias que nos invensicamos, un rinoceronte puntiagudo me recorre las legumbres trasversales del cuerpo.
Te comería todos los rustipicios estrepiscolares si me dejaras agrazaparte con mis pezuñas. Terregumbre de olfatos emerge de tu cuello lirense. Y respiro pronto todo el quimérico ardor de las jalambras rosadas tuyas.
Perdona que hoy este tan estrafalaria o rimbombante,
tuve que inventarte un lenguaje
porque el diccionario no me alcanzaba
para decirte lo que siento.
Quise aprenderte de memoria
y me olvide de vos
tengo un holograma tuyo
en mi habitación
pero estoy tan lejos de tu carne
te sueño y me da tanto miedo despertarme.
Te pido perdón
por este modo tan egoísta de quererte
porque me guardo todo el amor para mi,
dibujo, escribo cosas en al aire,
pero no te toco, no te consuelo, no te acurruco contra mi.
Es que no sé tenerte, te juro no sé.
3 comentarios:
genial!
me agarra emoción cuando te leo.
posta.
te juro que colgaría tus escritos por toda mi casa.
es mas lo voy a hacer.
un beso!
Que imagen sugerente, y me gusta eso de buscar lenguajes para decir lo indecible...
ESTIMADA MARIELA, SALUDAMOS A TI DESDE AO FAULDUOMUNDO.
BESOS DA CHOPI
Y
¡SONGO
SANGO
LIBER!
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