lunes, 15 de agosto de 2011

quizás, quizás, quizás.



Pienso, me repienso, me reinvento o me quedo. Me pregunto si escaparme a alguna parte o inventarme otro sombrero antes de que mi cabeza toque el techo, antes de tocar el cielo raso con las manos, antes de que hoy ya sea antes y se me sequen los papeles que colgué en la soga de la ropa esta mañana. Pienso si esconderme, perderme un poco entre los árboles a la hora de la siesta así duermen tranquilos, así duermen. Porque mi tumulto alborota el bulto que esconden bajo la alfombra, mi caos perturba un poco el paisaje del cuadro que pintaron con los pies, yo sé, desarmo rápido todos los espejos, desequilibro a las bailarinas y desconcentro a las agujas del reloj que me miran fijo mientras juego con los dedos a tocar el piano en tu espalda. Recobro un poco lo que dejo, me sostengo antes de caerme, me agarro del borde de la mesa, me duele la cabeza pero disimulo, tengo el cráneo duro, tengo muchos argumentos a favor y en contra de todo al mismo tiempo. Después, una luz matinal, unas calles que se llueven a sí mismas, ella más hermosa que nunca y yo riendo sola mientras juego a la rayuela por avenida de mayo el día más frío del año. Nunca me creas cuando escupo cataratas de versos que no riman, nunca me creas si escribo en prosa, sin métrica ni cuidado por las formas, sin motivo ni estado de coma. Poesía carroñera, busca hacerme perder, busca perderme para que me encuentre laberínticamente sola y después tenga que abrir la puertita del delirio y encontrarte del otro lado tan gentil y educado con el traje mal lavado y la sonrisa torcida, los brazos abiertos el pecho caliente la espuma de tu boca ardiente y los dedos que me buscan y me encuentran cuando quieren, me encuentran tan segura de abrir mis puertitas, mis pedacitos de mi que se juntan y arman festín y no me invitan. Crece algo y planto semillas, echo raíces para cultivarte en mi, cultivarnos un nosotros digno de dos soledades mayúsculas, dos potencias que se saludan y acompañan un rato. Es que siempre pensé debe ser alguien lo suficiente-mente grande de mente y espíritu para contenerme y arroparme y quizás lo seas.

Siempre que te pregunto que cuando, cómo y donde, tu solo me respondes
QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS…. papapaparapapaaaa paraaaa para paa pa paaaa.... 






Pienso si explicarte o dar por sobre entendido que no soy la que escribo, que no soy yo la que enhebra verbos para construir torres que después trepar. Pienso después que no tengo ganas de explicarlo todo entonces dejo libradas al azar algunas cuestiones. La Ale no come y nadie la entiende, nadie comprende que tiene cosas más importantes que hacer, más trascendentes. Solitarios poetas incomprendidos. Vino tinto y tinta china. No soy yo la que dice esas cosas horribles, no soy yo la que habla de la amiga negra atrás de la puerta, no soy yo la que mezcla historias y arma una ensalada de frutas digna de chef. Es la otra. La que me espía atrás de la puerta y saca sus propias conclusiones sobre mi, a veces malas a veces buenas. Es esa loca que fuma en el espejo y se guiña el ojo y arma un juego adentro de una copa de vidrio en el que todos tienen cartas pero ninguno sabe jugar. Ella me observa, se viste de blanco y negro, se viste de etiqueta, posa elegante en todas las fotos aunque sale siempre fuera de foco y esta siempre fuera de época. A veces desayunamos juntas y yo la dejo respirar el humo que sale de mi té, ella pronto se emborracha con el vapor que baila en el aire.

3 comentarios:

David Cotos dijo...

me gusta que pienses y que digas todo lo que sientes.

aguanteelamor dijo...

Pienso, me repienso, me reinvento o me quedo.
Justamente estoy asi.

me encantómeencantomeencanto!
beso!

Nelson dijo...

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