lunes, 11 de enero de 2010
llora en mi hombro...
Pobrecita, veni, quedate acá, llora en mi hombro. A esta hora no tenes ganas de leer a Engels, ni de comer, ni de ver tele, siquiera de masturbarte. Estás cansada pero tampoco podes dormir. Tenes las mejillas rojas y húmedas. Ya lo sé, te aburrís, estás calculando la hora, viendo si amanece para irte de entre las sábanas. Estás igual de sola en cualquier lado, estás buscando algo que como no sabes que es por las dudas te quedas con todo. Lo supe cuando te encontré robándome bombachas del primer cajón. No dije nada para no hacer de una pavada tema de discusión pero te mire fijo unos segundos y creo que te incomode, pero no sufras, yo lo sé, yo lo sé todo. Si queres compramos helado, vemos de nuevo Amelie, lloramos otro rato. Estas dibujando personitas sin cabeza y no me ves, estás inmersa en tu cuaderno y me enternece el mechón negro que te tapa media cara. Te cuento cuentos para distraerte, miramos el cielo y dibujamos mapas de otros mundos con el dedo. Yo tampoco sé que es esa puntada en medio del pecho, si pudiera comerte de a poquito el corazón, de a mordiscos, lo tragaría para que no sufras. Si entendiéramos como no hace falta más que esto, llorarías y te secaría la cara con mi ropa, me besarías en agradecimiento y descubriríamos que no hacía falta la falta, que estaba acá dentro todo lo que necesitábamos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
:)
♥♥♥
wow que lindo...
Publicar un comentario