sábado, 2 de mayo de 2009

filosofía de la nada

LA VIDA NO ES UN ARGUMENTO. Eran las ocho de la mañana, las pestañas quemadas, los libros abiertos. Después dormir con un revuelto gramajo de ideas en la cabeza y comértelo de a poco en los sueños. La nada de todo. La nada mía. La nada tuya. La nada del mundo en sí. La no funcionalidad. Nada tiene un fin. El mundo cambiante sin ser pensante ni planear absolutamente nada. La obsesión nuestra de análisis exhaustivo de causa y consecuencia. De pronto: un rayo de luz directo a los ojos que te deja confuso unos instantes. ¿¡Tanto tiempo luchando contra la nada misma!? Una ficción que es realidad y es tan ficticia como la ficción que reconozco como sí. Las cosas se mueven, energía. Y me pregunto el porque de los porque de absolutamente todo a las ocho de la mañana del sábado. Desprenderse: pienso. De todo que es nada y es todo. No hay finalidad en la vida, los seres vivos un breve estado de los muertos. ¡AY la lucha de los escépticos! Yo sé, niña mía, porque le rezas a dioses muertos, no me grites por, a veces, destruir tus estampillas. ¡Es que quisiera mostrarte el mundo tal y como lo veo! Pero yo sé, que no es fácil descreer de todo, volverse hielo. Pero es que a veces, el mundo colmado de mentiras me hastía. Y busco desesperadamente la raíz primera, y sabes, no hay absolutamente nada como certeza indiscutible. Y es tan pesado ese vacío para nuestra noble alma humana que no podemos soportarlo más de un día entero. No, no hay orden en el cosmos, tampoco desorden. No hay nada. Esas palabras las inventamos nosotros y no existen siquiera los opuestos como no existen los iguales por sí solos. Un desprendimiento de materia, un ir y venir de energías y por alguna sucesión de procesos biológicos surgió un ser pensante. Pero no hay ninguna fuerza que nos haya querido dar alguna misión sobre esta tierra, somos igual que una piedra resultado de alguna mutación de cosas y cosas y cosas.... y.... ¿sabes? a veces nos ponemos en un lugar tan importante que estamos tan necios de creernos entendedores de todo. Es que reconocerse en un total sin sentido y una ignorancia infinita como el cosmos mismo nos volvería locos. Acá adentro, en nuestra burbuja, creamos todo tipo de entretenimientos para mantenernos ocupados. Nos divertimos tanto con ese desfile de sombras de colores que se proyectan en todas las paredes. La tecnología ha permitido un avance impensado por aquellos habitantes de la caverna. Somos seres tan avanzados que inventamos todo tipo de reglas para absolutamente todo, para que nada de nuestras vidas quede librado al azar. ¡Ay de mi! que a veces me cuestiono todo, que porque sigo los horarios de las cosas, las actividades, las relaciones impuestas, las organizaciones familiares, los esquemas, el manejo de los impulsos enseñados, el enredo de cosas en la cabeza que no es más que el resultado de como me enseñaron a pensar el mundo... esos días me siento tan poca cosa, metidita en una cosa mucho más grande, soy un resultado tan previsible desde el día que nací a cierta hora y en cierto lugar del planeta, y desde que me empezaron a enseñar todos los modos correctos de un ser andante que ya no sé que soy yo y que son ellos en mi.



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5 comentarios:

MaRu-ShA dijo...

si eres... Maru!

Xergito dijo...

hay muchacha... si descomponemos un minuto, queda u n segundo y asi seguimos hasta llegar a un punto infimo de tiempo, micromilesimas que confirman que el presente es tan efimero, que el futuro no llego y el pasado no existe..podemos dudar de la existencia de la realidad..
beso

Walter Godoy dijo...

es el ultimo de mentira pero no se lo digas a nadie

aguanteelamor dijo...

Maru simplemente hermoso.
me llego mucho.
gracias por escribir tan bonito!.

un beso grande!.

el Zambullista dijo...

No me identifico (todavía) con la tristeza con la que ves el mundo y la existencia, incluso compartiendo casi todo de esa visión. Pero me fascina la intensidad con que lo hacés. De esa intensidad yo esperaría una felicidad muy superior a la que no hay (pero añorás) en ese mundo que ves, vacío de finalidades y grandes sentidos o misiones de vida.