viernes, 6 de marzo de 2009

hormigueros



I.


y las palabras siempre serán palabras,
venía de otro texto hacía mi
nuevamente
recordándome lo inalcanzable
la admisión triunfante
o resignación nostalgiosa
de eso que buscábamos
y nunca iba a llegar
las palabras, muchachita de boina a la francesa,
siempre serán palabras
por más que te mojen como otra lluvia
el sueño
y anden surcando recónditos espacios
de la mente,
y vos,
que insistís en aferrarte a ellas
salvavidas para gente
que no sabe nadar,
te escondes adentro de sus paisajes,
¡pero él no te ve muchachita!
estás dentro mismo de su fantasía
y no sos más que el punto y coma ese
que puso después de la palabra amor,
sos un sonido de libélula
ese provocado por la repetición de eles
sos un juego gramatical
allí escondida,
yo sé, que afuera no hay más verdad
que allí dentro
y por eso es que no te tendí la mano
para salir.

a ver si te explico,
si me puedo hacer entender,
la rabia a veces es
destruir un hormiguero
y que luego
la pena de ver miles de hormigas desorientadas
y sin rumbo
te haga estallar en llanto seco,
como hueco, sin fondo.

espacio y tiempo,
saberte vivo,
allá, en algún lugar,
¡si casi te puedo tocar con el pensamiento!
sólo falta un poco de voluntad de tu parte
quebrantar la barrera pielymente
destruir tu lado y el mío
no hay abismo
no hay desiertos
somos bosque
río que fluye hacía un mismo lugar,
acabar las partidas uno contra otro
jaque mate a todos los errores
de enunciación
que hacen
que vos estés allá y yo acá
intentando explicarte esto.

un cuchillo que corte
las distancias.



II.

ya sin llanto
sin capricho
ni pucheros
la vi
tan llena de flores
todo su cuerpo
ya no hay ecos
no hay misterios
las voces siempre fueron voces
que volaban en el viento
y uno cazaba
con esas redes
de cazar mariposas
que sólo vimos en cuentos
-mejor, parece siniestro,
colgarlas en la pared
adorno seco, muerto,
mejor
pintemos mariposas de papel-
tu voz
me adormece
me abriga y me deja dormir allí
vos, no sé
a vos te acurrucan sus flores
y esta bien
yo me acurruco en lo que quede de vos
en lo que nos dibujemos en las paredes
de los cuartos que no compartimos nunca.

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