miércoles, 22 de octubre de 2008

carnaval



Lo abrazo como buscando auxilio. Algo de eso percibe -pero sin nombre-, le causa ternura y me abraza y me deja quedarme ahí unos minutos, sin decir nada se lo agradezco en el tardar en despegarme, el “no hay de que” flota en el aire cuando se va.
Busco una foto mía vieja y encuentro la suya con la guitarra en mano y cara de pendejo. Me río, no sé si de él o de mi observando sonriente su cara.

¿De que me disfrazo ahora?
No te disfraces de nada. Me dice una voz de muñeca bajo la cama.
No entendes le replico. Disfrazarme no es ocultar nada, es el modo del día de reinventarme. Es un juego infantil en el espejo. Es la grieta que buscaba en la pared. Es más sincero que el supuesto “no disfraz”; pero tu cabeza plástica no me entiende y repite lo mismo porque es lo único que sabe decir.


¿De que me disfrazo para ser tu carnaval?





Mientras tanto del otro lado del planeta, alguien escucha el verbo "amar" por primera vez, y no es más que el verbo para aprender las conjugaciones. Yo, tu, él... Nosotros de vez en cuando.

La cosa es así: tenes un tiempo, ni más ni menos que el necesario, punto. Ahora mordete todo el cuerpo si queres, tragate lo que pensaste aunque creas que te atragantas y que no vas a sobrevivir. No es cierto, nunca es cierto el ahogamiento, siempre es sensación de unos instantes, como bien ella habrá sabido después de sentir la dificultad al respirar. Después cesa, el aire circula, la sangre circula, todo circula bien. Circulamos bien por nuestras vidas, yo en la tuya, vos en la mía. Me imagino cartelitos de tránsito. Avance, no avance, ¡cuidado escuela!, ¡no estacionar acá!. Después la multa es alta, y lo que pensas te lo tragas.

Ahora esto que te digo te lo digo por lo bajo en el oído... parece que hay otra ruta al costado del camino donde no pagas peaje y no hay ningún cartelito... vas nomás vos siguiendo los sentidos a donde te lleve el viento, no llevas ni reloj, ni mapa, ni brújula y jamás te perdes, llegas yendo al norte, al este, el oeste y al sur. (Sí, sí, la señorita Simple lo sabe muy bien).
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2 comentarios:

MaRu-ShA dijo...

Maru... tocaya te equivocaste con lo del ron de Marulas jajaja... cosas que pasan... de todas maneras en Maruland se puede hacer lo que plazca, de hecho te puedes disfrazar de lo que quieras sin que nadie opine mal, ni diga nada, en nuestro mundo creo que lo que menos hace falta son criticas ni pensar de mas...

MaRu-ShA dijo...

ahhh esperate!!!!! no penses mucho actua rapido